Entiendo el coaching feminista como una metodología de aprendizaje, entrenamiento y cuestionamiento al servicio de la exploración y el desarrollo individual y colectivo. Aplicada con otras herramientas y perspectivas complementarias resulta muy útil en el acompañamiento de personas en sus procesos de cambio y empoderamiento personal y profesional.

¿Qué te ofrezco?

En los procesos de coaching feminista que ofrezco, la perspectiva de género e interseccional está integrada y, para mí, esta combinación es imprescindible. Considero que es fundamental poner el foco tanto en los condicionantes, las limitaciones y las potencialidades individuales como en factores socioeconómicos estructurales. Solo de este modo podemos trabajar desde el equilibrio entre la responsabilidad individual y la colectiva, poniendo conciencia en cómo nuestras actitudes pero también la estructura social afectan nuestras vidas cotidianas. Sin la atención puesta en estos factores estructurales, es muy común generar procesos en los que acabamos haciendo inferencias y sacando conclusiones sobre nosotras/os mismas/os que nos vuelven a llenar de culpabilización, revictimización u otras reproducciones opresivas.


Me parece fundamental explorar creativa y compasivamente nuestras posibilidades individuales de cambio y transformación siempre teniendo en cuenta que la persona es más pequeña en su agencia que toda una estructura social y que hacerla, en solitario, responsable del cambio es, sin duda alguna, otra violencia. Por ello, y para conseguir un espacio de seguridad y respeto en las sesiones, considero tan importante apelar en ellas a la responsabilidad individual como al análisis crítico de la estructura social para cocrear procesos lo más transformadores y emancipadores posible.

Concibo como Katte Millet que lo personal es político, esto es, que nuestras vidas cotidianas están constantemente afectando y afectadas por a la estructura social. Y es por eso que, aunque el coaching no es una metodología directiva, sí que la considero una herramienta que (como todas) está teñida de nuestra manera de encarnar y concebir el mundo como profesionales.

Entiendo pues la práctica del coaching feminista como el acompañamiento crítico con perspectiva de género e interseccional hacia la identificación y toma de conciencia de aquellos fenómenos, estructuras, actitudes y comportamientos individuales y colectivos que quedan difuminados por procesos de naturalización social. Entiendo que toda práctica profesional es situada y política y por ello, me parece fundamental clarificar desde donde parto para que la persona que elija trabajar conmigo se sienta en sintonía con mi figura profesional.

Esta es mi manera de acompañarte, ¿te animas a la aventura?

¿Cómo se desarrolla un proceso de coaching?

Un proceso de coaching tiene un número de sesiones variable en función de la persona y el proceso y en las que se trabaja la exploración de la situación de partida, la formulación de los objetivos, el diseño y ejecución del plan de acción y la evaluación y ajuste del proceso. Son sesiones online de frecuencia semanal y de 50 minutos de duración. El proceso se resuelve y finaliza cuando se llevan a cabo todas las fases descritas y la persona siente y evalúa que ha conseguido lo que venía buscando.

¿Para qué te puede servir un proceso de coaching?

  • Explorar aquellos aspectos de tu vida en los que quieres hacer un cambio y no sabes cómo realizarlo ni por dónde empezar.
  • Iniciar un proceso de empoderamiento y cambio personal y/o laboral.
  • Iniciar la aventura de comprometerte con los cambios que quieres hacer en tu vida y responsabilizarte de trazar un plan para llevarlos a cabo con confianza y amor propio.
  • Tomar consciencia y trascender tus miedos, estancamientos, bloqueos, mecanismos de boicot y sabotaje, a través de acciones, planes e identificando los pasos a seguir y fijando metas para conseguir lo que deseas.
  • Superar momentos de estancamiento vital en los que notas que necesitas cambiar aspectos de tu vida que repites por inercia una y otra vez.
  • Explorar y tomar consciencia de tus mecanismos de procrastinación y de tus creencias limitantes.
  • Desarrollar y entrenar habilidades personales y/o profesionales donde sientes que necesitas fortalecerte.
  • Trabajar tu motivación y autoestima en base a un proceso práctico de autoexploración y conocimiento.
  • Mejorar todos esos aspectos de tus relaciones interpersonales y/o profesionales en las que sientes que necesitas cambiar tus patrones de acción y pensamiento.
  • Explorar tus creencias, hábitos, competencias personales y/o profesionales, ampliar tus metas, mejorar tus actitudes y aptitudes.
  • Aprender herramientas nuevas para la mejor gestión del tiempo, de los conflictos, del estrés y de las emociones.